VERA MENCHIK, LA VERDADERA BETH HARMON (I)

(Sebastián Arias)

Durante las últimas semanas, «The Queen’s Gambit» ha conquistado al mundo. La historia de una joven, Beth Harmon, que escapa de la difícil infancia, gracias a su inmenso talento ajedrecístico, y vence a los mejores hombres de su juego ha captado la atención de todo el mundo. Gracias a esta miniserie de Netflix muchas personas que no conocían la diferencia entre una torre y un caballo han descubierto su interés por el ajedrez.

¿Pero qué pasa si les digo que muchos años antes de los tiempos descritos en el «Gambito de Dama«, mucho antes de la II Guerra Mundial, ya tuvo lugar una historia similar en la vida real?

El nombre de la primera mujer que desafió a los hombres en el ajedrez fue Vera Menchik, y su ascenso a la fama en las décadas de 1920-1930, profundamente patriarcal, fue, en muchos aspectos, aún más asombroso que el de la ficticia Beth Harmon en las décadas de 1950 y 1960.

Vera Menchik fue la primera campeona mundial de ajedrez femenino, y mantuvo este título desde 1927 hasta su trágica muerte, durante la contienda bélica, en 1944. Dominó por completo el ajedrez femenino de una manera que ninguno de los campeones masculinos lo hizo. Las comparaciones más cercanas entre los hombres son probablemente Emanuel Lasker, que mantuvo el cetro mundial durante más tiempo, o Alexander Alekhine, el único campeón del mundo, además de Menchik, que murió en el trono.

Menchik también es famosa por ser la primera mujer en participar en torneos masculinos de alto nivel.  Allanó el camino para otras mujeres como Nona Gaprindashvili y Maya Chiburdanidze, que pudieron competir con grandes maestros masculinos, y más tarde Judit Polgar, que llegó al top-10 y disputó el Campeonato Mundial de la FIDE.

Al igual que la heroína de «Gambito de Dama» Vera Menchik tuvo una infancia difícil: coincidió con la Revolución de 1917 en Rusia.  Unos años más tarde sus padres se separaron.

A lo largo de su vida, Vera Menchik tuvo dificultades para adaptarse y siempre se la percibió como una extraña. Y, sin embargo, gracias a su inmenso talento ajedrecístico, Vera Menchik ha logrado algo impensable en ese momento: desafiar a los mejores jugadores masculinos de la época en el ajedrez.

Por desgracia, Vera Menchik está casi olvidada hoy. Dado el renovado interés en el ajedrez femenino que ha generado la miniserie de Netflix es hora de revisar la contribución histórica de Vera al ajedrez.

Años turbulentos de la adolescencia

La historia de Vera Menchik estuvo lejos de ser común desde el principio.  Nació el 16 de febrero de 1906 en Moscú. Su padre era checo y su madre inglesa, aunque solo parcialmente, como lo señalaron diligentemente los periódicos británicos. Ambos trabajaban en Rusia: su padre como administrador de fincas para familias adineradas y su madre como institutriz.

Vera creció hablando solo ruso. A sus padres les fue bastante bien, ya que tenían una casa en Moscú y un molino. Vera fue a una escuela privada para niñas. En 1913, viajó a Inglaterra, presumiblemente para visitar a sus abuelos, y pasó un mes allí.

Todo cambió con la Revolución Rusa de 1917. Los Menchik se encontraron en medio de una guerra civil y vivían bajo un régimen que trataba incluso a la riqueza moderada con sospecha.  El molino fue confiscado.  Se requirió que la familia compartiera su casa con otras personas y finalmente la perdió por completo.  Las escuelas privadas ya no existían, por lo que Vera tuvo que asistir a una escuela pública.  Ella describió las difíciles condiciones de esos años en una carta a CHESS (mayo de 1943):

«Durante el invierno de 1919-20 la escuela a la que asistí estuvo durante algún tiempo sin agua, calefacción o luz eléctrica, pero las clases continuaron y los estudiantes, vestidos con sus abrigos y sombreros forrados de piel, leían a la luz de unas pocas velas parpadeantes o una lámpara de aceite. Luego era necesario caminar de regreso a casa durante una hora a través de la nieve, ya que todo el tráfico se detenía después de las horas de trabajo»

Fue en estos años difíciles cuando Menchik comenzó a jugar ajedrez. Su padre le enseñó las reglas cuando tenía nueve años y más tarde disputó un torneo escolar.

En el otoño de 1921 los Menchik abandonaron Rusia. Sus padres se separaron entonces. El progenitor de Vera regresó a Checoslovaquia y su madre llegó a Inglaterra con sus dos hijas, Vera y Olga. Se establecieron en St. Leonards-on-Sea, un pequeño pueblo que forma parte de Hastings, donde vivían en la casa de la abuela materna de Vera.

Para las niñas, que crecieron con las privaciones de la Rusia posrevolucionaria, Inglaterra debió ser como un planeta diferente. Con el paso del tiempo Vera recordó que lo que más le impresionó cuando llegó por primera vez a Inglaterra fue que las botellas de leche pudiesen dejarse fuera de las casas. Eso sería imposible en Rusia, porque serían robadas.

¡Hora de Ajedrez!

Fue en Inglaterra donde Menchik se dedicó en serio al ajedrez. Como explicó, parte de los motivos que le impulsaron a su aprendizaje fue su escaso dominio del idioma:

«A menudo me han preguntado qué me hizo pensar seriamente en el ajedrez.  Parecería que la atmósfera de silencio y el humo del tabaco no era apropiada para una joven, y es cierto. En otras circunstancias de la vida no se me ocurriría pasar el tiempo de esa manera, pero el ajedrez es un juego tranquilo y, por lo tanto, el mejor pasatiempo para una persona que no puede hablar el idioma correctamente.»

En 1924 Vera se unió al Hastings Chess Club y se dedicó a estudiar ajedrez.  También comenzó a recibir lecciones privadas. Su primer entrenador fue un jugador local, John A.J.  Drewitt, que le enseñó las aperturas cerradas.

Más tarde estudió con el ilustre Géza Maróczy, el cual era residente local y miembro del Hastings Chess Club en ese momento. La publicación “The Hastings and St. Leonards Observer” (25 de abril de 1925) menciona que Menchik jugó unas 20 partidas contra el gran maestro. Maróczy fue un gran jugador posicional y tuvo un tremendo impacto en el estilo de juego de Menchik.

Al principio, Menchik disputaba, sobre todo, las competiciones de clubes y los encuentros por equipos, haciendo un progreso constante desde los tableros inferiores a los superiores.  Tuvo la suerte de vivir en una ciudad famosa por sus torneos de ajedrez.

En 1923 nuestra protagonista hizo su primera aparición en uno de los grupos inferiores del famoso torneo “Congreso de Navidad de Hastings”, y rápidamente ascendió de rango.

En el Congreso de 1926/27 Menchik igualó con Philip Stuart Milner-Barry en lo más alto de la clasificación de la sección Grandes Reservas. Fue su primera victoria en un torneo masculino.

En el certamen correspondiente a las Navidades de 1929/30 debutó en el torneo Premier, la primera de sus seis apariciones en la sección superior en Hastings

Continuará

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