SIETE RAZONES POR LAS QUE NO GANAS CUANDO TIENES VENTAJA (Luis F. Siles)

(Sebastián Arias)

Si se te escapan muchas victorias en posiciones ganadas tal vez deberías plantearte cuál es el problema. Hay diversas razones por las que perdemos posiciones muy ventajosas y en este artículo te comento las más importantes. Toma nota y no dejes escapar más puntos

1. Apuros de tiempo

Una de las causas más habituales de la derrota. Lo cierto es que algunas de las razones que expongo en los siguientes puntos —nervios, desconocimiento de los finales o poca destreza en la planificación, por mencionar algunos— acaban derivando en problemas con el reloj.

La cuestión es que muchos jugadores, tras la derrota, ponen la excusa del zeitnot (término alemán que se usa para nombrar el apuro de tiempo en ajedrez). Hace ya muchos años que escuché a un jugador experimentado decir que el reloj es una pieza más en la partida. Si has obtenido una posición ventajosa a base de gastar mucho más tiempo que tu rival, no necesariamente es justo que te anotes el punto, pues tal vez tu oponente ha sabido administrar los minutos de una manera más precisa.

«Me han atracado por el tiempo» es una frase que solo refleja que deberías haber sido más rápido

2. Desconocimiento de finales

Estudiar teoría no siempre es la parte más divertida del progreso ajedrecístico y si nos referimos a la fase final del juego… ¡mucho menos! Para muchos ajedrecistas estudiar aperturas resulta mucho más emocionante, pues saben que podrán emplear lo aprendido muy pronto.

Sin embargo, la fase final de la partida es tan importante como cualquier otra. Si no somos capaces de imponer nuestra ventaja con buena técnica, dejaremos escapar muchas victorias.

Dependiendo del nivel de juego de cada jugador, será más o menos importante que conozca determinados finales. Quiero decir, un principiante que apenas comienza en el ajedrez, no debería aprender el mate de alfil y caballo contra rey o el final de dama contra torre y peón. Seguramente le resultaría mucho más práctico dominar los finales básicos (mate con dama, con torre o con dos alfiles, el final de rey y peón contra rey, dama contra peón séptima, etc)

Por otro lado, cualquier jugador de club que se precie debería estudiar el final de alfil y caballo contra rey o debería dedicar algún tiempo a aprender a defenderse en el final de torre y alfil contra torre.

Quisiera acabar mencionando lo injusto que me parece que los finales sean frecuentemente catalogados como aburridos. A pesar de que haya muchas menos piezas en el tablero, tanto los motivos tácticos como los estratégicos siguen presentes. El proceso de planificación puede ser abordado de una manera más clara, pues no hay muchos elementos que puedan distraernos.

Y la táctica también tiene un peso fundamental —sacrificios para crear peones pasados, promociones de caballo para crear dobles amenazas, combinaciones de ahogado, …—, no en vano, muchos jugadores expertos han dedicado parte de su carrera a la composición de finales artísticos.

3. Bajo nivel táctico

Los descuidos en la táctica resultan fatales en cualquier fase del juego. Seguro que alguna vez te han sorprendido con una doble amenaza que no habías calculado o con un mate inevitable que no se te había pasado por la cabeza.

Suelo insistir en que para adquirir un buen nivel táctico tenemos que conocer los principales recursos tácticos —clavada, doble amenaza, descubierta, etc—; conocer las figuras y redes de mate más importantes —Mate de Anastasia, Mate de Boden, Mate árabe, etc— y tener un buen nivel de cálculo

4. Poca destreza en la planificación

Si la táctica, como mencionamos en el punto anterior, es fundamental, la estrategia tampoco puede ser menospreciada. Muchas partidas se pierden por emprender planes incorrectos o, sencillamente, por no saber qué hacer en determinadas posiciones.

Es cierto que muchos jugadores llegan a un nivel bastante aceptable simplemente porque son muy buenos en táctica, pero para alcanzar la maestría en ajedrez es necesario tener un buen nivel estratégico.

Saber valorar correctamente una posición es una de las cuestiones más importantes en nuestro juego. Determinará qué planes son los oportunos en cada posición. ¿Hay que luchar por la iniciativa o defenderse? ¿Cuándo es el momento oportuno para atacar al rey enemigo? ¿Qué casillas son débiles en la posición enemiga y cómo puedo aprovecharlas? Son muchas las cuestiones relacionadas con la estrategia y solo con el tiempo, viendo muchas partidas de los mejores jugadores bien comentadas y haciéndonos con un buen material de estudio conseguiremos mejorar en esta faceta.

El libro “El método en ajedrez” del GM Dorfman, nos acerca al proceso de valoración de posiciones y posterior razonamiento para encontrar planes. Pero sin cierto bagaje anterior no resultará útil. Es imprescindible tener conocimientos acerca de debilidades, estructuras de peones, posiciones ideales de nuestras piezas, etc. Todo eso se adquiere con el estudio de partidas y adecuado material de trabajo.

5. Exceso de confianza

Hace unos días veía en el apartado de deportes del Telediario la imagen de un ciclista que alzaba los brazos cuando estaba a punto de rebasar la meta y, justo en ese momento, era superado por otro ciclista que se anotaba la victoria. No es la primera vez que veo algo así, pues hay algunos vídeos virales del mismo estilo, incluso de otros deportes, donde sucede algo parecido.

El exceso de confianza nos lleva a perder el sentido del peligro. Es uno de los mayores enemigos del deportista, ya no solo del ajedrecista. Hay gente que infravalora a sus rivales por las razones más estúpidas —edad, género, aspecto, procedencia, …— o que las sobrevalora sencillamente por su elo o resultados anteriores. Sea como sea, el castigo será severo.

Como te repetiré en el siguiente punto, no hay nada como centrarse en lo que ocurre en el tablero y olvidar otras cuestiones que sólo pueden servir para distraernos.

Veo con frecuencia como algunos jugadores apenas se esfuerzan contra ciertos rivales. No gastan tiempo en pensar cada jugada, se levantan con demasiada frecuencia, miran constantemente al tablero de al lado —más que al propio—. En algún momento eso les pasa factura y, a veces, resulta paradójico verlos muy concentrados, tratando de encontrar soluciones, cuando se hallan al borde de la derrota por no haberse concentrado en la partida antes.

6. Nervios e inseguridad

Es complicado mantener la calma en todo momento. Sobre todo en ciertas situaciones, como cuando te enfrentas a un rival muy fuerte, cuando tienes poco tiempo en el reloj o cuando te das cuenta de que acabas de cometer un error. Y es fácil aconsejarte que mantengas siempre la calma, pero ayuda de poco si no se aporta alguna pista de cómo hacerlo. Mi mejor consejo sería: «olvídate del resultado».

Es nuestra ansia de victoria la que nos lleva a ponernos tan nerviosos en determinadas situaciones. En cierto momento de mi vida me ayudó mucho escuchar una frase: «El resultado solo es una pequeña parte de la partida, no la partida.» ¡Cuánta verdad! Nos olvidamos a veces de disfrutar de la partida porque estamos obsesionados con el resultado.

7. Desconocimiento del reglamento

Esta puede ser una de las causas más dolorosas de la derrota pues no tiene que ver con los errores cometidos sobre el tablero, sino que tiene que ver con las reglas del ajedrez o las bases del torneo.

Un teléfono que suena en mitad de la partida o desconocer el ritmo de juego, pueden ser algunas de las razones por las que dejes escapar el punto por mucha ventaja que hubieras conseguido en el tablero.

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