JUAN MANUEL BELLÓN: GENIO Y FIGURA (Jorge Aguadero – PDR 141)

(Sebastián Arias)

En su currículum figuran cinco campeonatos de España, carta de presentación que ubica como un preciso GPS a nuestro entrevistado. Pero, si prefieren otra lectura, es el ajedrecista español que ha conseguido ganar más premios de belleza. Seleccionador femenino de Suecia, Juan Manuel Bellón es un tesoro viviente del ajedrez español.

Se dice que tienes análisis caseros sobre unas 200 líneas de apertura. ¿Qué piensas hacer con ese valioso material?

Mientras siga jugando y de mí dependa el juego de mi mujer —la GM sueca Pia Cramling—, de mi hija y mis alumnos, por supuesto que no voy a publicarlos—, exclamó riendo a mandíbula batiente—. Me han pedido que escriba un libro de ajedrez, pero no tengo tiempo para ello. Tendría que escribir dos libros: uno con mis anécdotas y mejores partidas y otro con las cosas que me callo.

¿Qué tienen las Baleares para ser fecundas en grandes talentos del ajedrez moderno?

Arturo Pomar salió de la nada. Yo salí de la nada. Vallejo salió de la nada… Aprendí como muralista en los torneos de Palma, viendo a los Fischer, Petrosian, Tal, Botvinnik, … ¡Ah, allí tomé contacto con Fischer!

Tras haber sido cinco veces campeón de España, ¿te sientes reconocido por tu país?

No, no…—, se quejó amargamente—. Lo más bonito que me ha pasado en mi vida deportiva fue cuando, en el año 69, gané el Campeonato de España en Navalmoral de la Mata con Pomar, Medina, etc. ¡Había sido muralista de ellos! Al ganar a Pomar tuve la sensación de que valía para esto. Tuve la satisfacción de que mi padre, al que no le gustaba que jugara al ajedrez, se desplazase hasta la entrega de premios con mi hermano. Mi ilusión era alcanzar a Pomar y a Medina, que tenían siete entorchados. Yo jugaba para eso. Pero…

¿Pero?

En Almería´89, ganando, era campeón. ¡Y lo hice! Con José Luis Fernández, segundo, e Illescas, tercero. O eso pensaba yo.

¿Por qué?

Porque, en un movimiento extraño, al acabar todas las partidas me dijeron que el campeón era Txelu Fernández—, recuerda Bellón con tristeza—. Se excusaron con que las bases del desempate estaban mal redactadas. Entonces se reunió el comité de competición: Mario Gómez, Javier Ochoa y el árbitro, Sagrario, votaron en mi contra; Palacios se abstuvo; Torán, entonces presidente de la FEDA, y el director del torneo votaron a mi favor. ¡Me quitaron el título! Se escribió que reclamé a posteriori, pero no es verdad.

El presidente de la FIDE, Florencio Campomanes, se abstuvo con el argumento de que no se podía inmiscuir en cuestiones de federaciones locales, lo que me parece bien. Mi abogado me aconsejó reclamar, pero estaba decepcionado y opté por dejarlo y no jugar más el Campeonato de España. Rompí esa promesa para ayudar en uno que se celebró en mi tierra, pero nada más.

¿Cómo eran los torneos cuando te iniciaste en el ajedrez? Sería en los 50…

¡Ya habéis dicho mi edad, maldición!. Era diferente, pues había partidas aplazadas. La gente jugaba con mucha confianza. La organización era muy distinta: no se hacía para ganar dinero sino por amor al ajedrez. Y, curiosamente, los premios eran mucho mejores que ahora. ¡Oh, ya lo creo! Había buenos fijos asegurados para los titulados, se pagaban bien las simultáneas, …

¿En qué momento cayó ese modelo?

En los 90. Hasta entonces los maestros españoles podían vivir del ajedrez—, noté que Bellón precisaba “vivir”, no “hacer fortuna”—. Pero ahora es imposible con la llegada de jugadores de todo el mundo.

¿Cómo crees que debería actuarse para evitar las tablas en la élite?

Es cuestión de los organizadores. Ellos saben quién quiere luchar y quién no. Hay que olvidarse de los numeritos del elo e invitar a los grandes eventos a los más luchadores. Te pondré mi ejemplo personal: dejé de ofrecer tablas en el año 78, en la Olimpiada de Buenos Aires. Verás, Jorge, si no jugaba conseguía automáticamente la medalla de oro en el cuarto tablero. Pero, como estaba en buena forma y acababa de hacer la última norma de Gran Maestro, jugué con la necesidad de ganar para mantenerla. Entonces quedamos con Medina en que él vigilase al jugador que me podía arrebatar la medalla, para ofrecer tablas en función de su resultado. En un momento dado me dice: «¡Bellón, Bellón, el jugador ha hecho tablas! ¡Si haces tablas tienes la medalla de oro!». Claro, ofrecí tablas en posición de ligera ventaja, que fueron aceptadas. ¡La última vez en mi vida! De pronto me entero de que no había ganado la medalla, pues el filipino Bordonada, a quien no teníamos controlado, jugó ese día, ganando, y por porcentaje me quitaba la medalla. Esa fue una de las razones. Pero también se juntó otra: sentía que perdía medio punto.

Algunas veces la gente piensa que estoy loco, jugando posiciones de rey contra rey, pero es mi determinación. Solamente hago tablas con Pia… ¡y las tiene que pedir ella!

También soy partidario de que, bajando un poco la categoría de los torneos de élite, den entrada a Grandes Maestros menos fuertes, pues eso incrementaría la lucha. Los enfrentamientos entre iguales suelen ser más pacíficos.

¿Cómo es posible que en los torneos de élite holandeses siempre haya lugar para héroes locales y en España se les niegan las oportunidades?

Mira el Grenke, en Alemania, con el MI Vincent Keymer, de 14 años… ¡Y jugaba Carlsen! Lo que pasa en España es lamentable.

Evitar las tablas, ¿lo harías extensivo a los aficionados?

Yo lo haría solamente en los torneos cerrados, donde los jugadores están invitados por la organización. En cambio, en los abiertos el jugador ha de correr con todos los gastos y es normal que intente sacarse un premio. Cuando vas invitado has de jugar las partidas. Recuerdo, la segunda vez que gané el “Guillermo García” en Cuba, que en la partida final con el chileno Víctor Frías, habiendo ganado el torneo con una ronda de antelación, acabamos jugando rey contra rey. Y la gente se puso a aplaudir.

¿Qué aporta la veteranía al ajedrez?

Muchos jóvenes piensan que los viejos no sabemos ajedrez, pero los viejos saben que los jóvenes no saben ajedrez. Saber ajedrez es entender los planes, la estructura de peones, los finales, … Todas las cositas estas. Había un jugador catalán, Lladó, que solía preguntar: «Joven, ¿tú quieres tablas?». Y si el chico respondía afirmativamente él decía: «Pues hazlas. ¡Hazlas! ¡Hazlas!».

¿Crees que el envejecimiento es más duro para los jugadores de peón de rey que para los de dama?

Es mucho más difícil jugar las posiciones del peón de rey, sí. Requiere saber más teoría, pues no se juegan esquemas. Un jugador mayor tiene carencias de memoria y de cálculo con respecto a cuando era joven, está claro. Con la experiencia puedes irlo compensando. Mira el caso de Pia, manteniendo su nivel. Tiene sus secretos de preparación, pero hay más. Cuando empezamos a trabajar, en 1964, nos enfocamos mucho en la teoría. Con el paso de los años hemos introducido variaciones en esa forma de preparar.

¿Qué te ha decidido a escribir en “Peón de Rey”?

Creo que alguien habló a Illescas de mis posts divertidos en Facebook y eso le animó a ficharme. Por otro lado, siempre me gustó escribir —en las revistas “8×8”, “Jaque”, etc.—. Mi única condición es que solo comento los torneos que veo para contar las anécdotas, mis experiencias personales. Los artículos escritos guiándose por clasificaciones no me dicen nada, pues en un torneo pueden suceder mil cosas que se pasan por alto con ese proceder. ¡Se puede jugar bien y quedar el último!

¿Por qué las chicas no despuntan tanto como los chicos al nivel más alto?

Es cuestión de números. Vas a un torneo abierto y ves la proporción: si hay 200 jugadores no verás más de 20 jugadoras. Por otro lado, se producen a veces situaciones muy incómodas para las mujeres. ¿Sabes cuántos “espectadores” se fijan en la posición y, cuantos, en ellas? Hablamos de machismo. Te pondré un ejemplo: mi hija Ana comentó para “Chess24” en el Día de la Mujer. ¡No puedes creer los comentarios que hubo por ahí! ¡A una comentarista de ajedrez! ¡Y menor de edad, además!

¿Qué tipo de ayuda has echado en falta como jugador?

Cuando empecé a jugar era mi propio entrenador; mi propio manager; mi propio psicólogo; mi propio todo.

¿Qué caracteriza a un buen entrenador?

Un buen entrenador, sobre todo cuando hablas de niños, tiene que ser entrenador, padre y amigo. Te pondré un ejemplo de entrenamiento: cuando las chinas juegan un Campeonato del Mundo sus entrenadores seleccionan sparrings cuyo estilo de juego sea el que van a jugar sus rivales. Y practican así durante innumerables partidas, muy en serio.

¿Qué pronóstico tienes para el ajedrez mundial?

India y China son las claras potencias emergentes, pero me inclino especialmente por los primeros.

¿Eres un hombre espiritual o te consideras pragmático?

Muy espiritual. Soy creyente aunque no católico. Soy budista. Creo en la visualización del éxito, en que si te marcas un objetivo lo puedes conseguir. También creo que transmito energía positiva a las personas.

¿En serio?

Verás, cuando conocí al brasileño Meking en el año 77 este era el segundo mejor jugador occidental tras Fischer. Fue a disputar el Candidatos contra Polugaevsky a Lucerna y, en la primera ronda, tras el aplazamiento, perdió. Llevaba de entrenador a Mariotti. Y Polugayevski, demostrándole vehementemente que eran tablas, le ganó dos veces: la partida que se jugó y el resto del match. ¡Era un gran psicólogo!

¡Vaya varapalo!

Meking se enfadó y retiró a Mariotti del match, llamándome para que le ayudase. ¿Sabes por qué? Porque siempre me veía animado y consideraba que le iría bien esa energía positiva. Entre muchas anécdotas le llevé a un gimnasio, donde le animé a golpear el saco visualizando que era Polugaevsky. ¡Con qué furia golpeaba! ¡Como un loco! ¡Como un poseso! Y luego Meking me decía: «Bellón, dime, ¿quién ganaría, Rusia o cuatro Meking?» Y yo, muy serio, sin reírme ni nada, le decía: «Hombre, Henrique, si son cuatro Karpov, entonces la cosa estaría peligrosa». Curiosamente, no perdió ninguna partida desde que me hice cargo del match, aunque tampoco las ganó.

¿Qué jugador consideras más capacitado para disputarle la corona a Magnus Carlsen?

El próximo campeón del mundo va a ser chino.

¿Ves a Magnus alguna debilidad concreta?

Sí. Le veo muy mal en las aperturas. Aunque lo compensa teniendo la ventaja de ser impredecible y de saber llevar las partidas a su terreno.

¿Cómo ha de ser un buen libro de ajedrez?

A nivel profesional ya no existen, salvo en finales. Me parecían mejores los libros de antes, pues estudiaban la evolución de las aperturas. En cuanto a mí, me gustaría escribir un libro en el cual el lector se enamore del protagonista. Que vea que el maestro es un cazador que va cerrando las puertas de escape a su presa. Los Karpov, Smyslov, Portisch, …, me lo enseñaron.

Al comentar esto, apareció el nombre del estratega José Manuel López Martínez: Yo comparo a Superlópez con David García Ilundáin. ¡Qué talento tenía David! ¡Qué poco estudioso del ajedrez era, pero qué bien jugaba! Además, también se parecen.

Bellón, preocupado por la situación del ajedrez femenino español, reclamó más ayuda y más efectiva para ellas: Chicas como la talentosa aragonesa María Eizaguerri, a quienes se debería apoyar más.

× ¿Cómo puedo ayudarte?