ERRORES PSICOLÓGICOS EN AJEDREZ (II)

(MI LUIS FDEZ. SILES)

 (Sebastián Arias)

Falta de confianza

La falta de confianza nos hace ver a nuestros rivales mucho más fuertes de lo que son y nos hace sentirnos más débiles de los que somos. Nos puede hacer creer que somos capaces de cometer los errores más burdos. Y es el miedo, en realidad, el que nos lleva a cometerlos. Pero hay que tenerlo claro: la falta de confianza nos provoca miedo, tanto a nuestros oponentes como a nosotros mismos. ¿O es al revés? ¿Es el miedo el que provoca la falta de confianza?

Este estado también nos hace perder la objetividad y nos puede llevar a tomar decisiones o actitudes erróneas, entre las que destacaría las siguientes: evitar tus aperturas; ofertas tempranas de tablas; ofertas de tablas en posición superior; jugar muy lento; abandono prematuro; tomar decisiones poco objetivas y actitudes poco deportivas.

a) Evitar tus aperturas

¡La paradoja está servida! Doble paradoja, me atrevería a decir. Porque por una parte resulta curioso que el exceso de confianza nos lleve a cometer el mismo error que la falta de confianza —confróntese el primer punto del apartado sobre el exceso de confianza—. Y por otro lado también es llamativo que la falta de confianza nos empuje hacia un terreno desconocido que es el que en realidad deberíamos temer.

Pero lo he visto muchas veces: jugadores que ante un rival que consideran superior dejan de jugar sus aperturas habituales, en muchos casos para evitar una preparación. Quizás algunos en el fondo están buscando una excusa ante la derrota.

b) Ofertas tempranas de tablas

La falta de confianza en nuestras posibilidades suele ser la razón por la que muchos jugadores ofrecen tablas muy pronto. Hoy en día muchos organizadores de torneos evitan esos empates prematuros incluyendo una regla que prohíbe la oferta de tablas antes de cierto número de jugadas.

A veces he sido sorprendido por una oferta de tablas en la primera ronda, al comienzo de la partida, planteada por un rival teóricamente inferior. ¡Buen intento!

El GM Juan Manuel Bellón, varias veces campeón de España, se pone a sí mismo una regla que puede resultar bastante eficaz: nunca ofrece tablas. Y es que en muchas ocasiones nuestra mente nos lleva a estar pensando cuándo podría ser un buen momento para ofrecer el empate, si nos aceptarán la oferta o no, cómo nos sentiremos si nos las rechazan, y otros pensamientos que poco tienen que ver con la posición del tablero.

c) Ofertas de tablas en posición superior

El miedo a cometer un error lleva a algunos jugadores a aceptar tablas, o incluso a pedirlas, en una posición superior —a veces ganada— contra rivales superiores. A veces lo describiría como el «Síndrome de la Titulitis» que sufren algunos aficionados o jugadores de club, que cuando se enfrentan a un maestro no se ven capaces de rematar la faena tras conseguir una posición muy buena.

Creo que nos ha pasado a todos: el experimentado maestro te ofrece tablas y todos los miedos te invaden. Al principio de la partida conseguir el empate sonaba como un sueño, así que por qué no aceptar las tablas ahora, aunque tengas la partida ganada. Si rechazas las tablas y acabas perdiendo la partida siempre te arrepentirás de haber desaprovechado esa oportunidad única…

Mi consejo: recuerda que no te sentirás mejor aceptando tablas en una posición ganada. Te quedará ese sabor agrio de haber sido voluntariamente «timado». Si rechazas las tablas, incluso aunque acabes perdiendo sabrás que has hecho lo correcto.

d) Jugar muy lento

Es uno de los más claros reflejos de la falta de confianza. Esa sensación de que puedes haber pasado por alto alguna jugada importante, de que las variantes que has calculado podrían no ser correctas, de que algún error no ha sido apreciado en alguna de las líneas analizadas, … Así que el jugador repasa una y otra vez las mismas variantes, trata de llegar más lejos, y el reloj corre y corre.

Solo el entrenamiento frecuente te puede dar más confianza en tu cálculo para que no ocurra esto y, sobre todo, para evitar caer por ello en los apuros de tiempo.

e) Abandono prematuro

Nadie gana una partida abandonándola. Pero es cierto que a veces uno puede sentirse un poco ridículo jugando en una posición totalmente perdida. Sea como sea, cada jugador debe gestionar ese tema según sus propias ideas y principios, abandonando cuando lo considere oportuno y no cuando crea que los demás lo estipulan correcto. Pero sí que llama la atención cómo algunos jugadores abandonan muy pronto cuando juegan con rivales que consideran muy fuertes. Viene a ser como una señal de respeto. ¡Cuidado con esos abandonos! Hay más de un caso de jugadores que abandonan en posiciones incluso ganadas.

f) Decisiones poco objetivas

¿A qué me refiero con esto? A jugadores que basan sus decisiones, contra rivales concretos a los que temen, en cuestiones que nada tienen que ver con lo que ocurre en el tablero. Contra determinados rivales buscando cambios de piezas, porque el oponente es un jugador de ataque y así no se lanzará contra nuestro rey; contra otros, evitando finales, porque el rival tiene una depuradísima técnica; contra otros terceros, evitando cualquier tipo de debilidad en la estructura de peones, porque el adversario es un gran estratega, … En fin, tomando decisiones que no siempre se ajustan a una correcta valoración de lo que ocurre en el tablero.

Y no digo que no se puedan tener en cuenta detalles sobre las características de nuestros rivales. Por supuesto puede ser útil. Pero la mayoría de decisiones que hay que tomar en la partida de ajedrez no pueden tener en cuenta esos detalles. Entiendo que un jugador prepare ciertas aperturas para jugar contra determinados ajedrecistas. Pero la mayoría de las veces no podemos elegir una jugada dependiendo de a quién tenemos sentado enfrente.

g) Actitudes poco deportivas

¿Qué es lo que lleva a algunos jugadores a comportarse de manera incorrecta en las partidas? Mirar fijamente a los ojos del rival tratando de desconcentrarlo, llegar tarde a la partida para poner nervioso al oponente, muecas, sonidos y un largo etcétera de acciones poco deportivas que, por desgracia, resultan habituales en algunos jugadores.

¿Por qué lo hacen? Por miedo y por inseguridad. Su falta de confianza los lleva a tratar de usar alguna artimaña para molestar al oponente, lo cual significa que no se ven capaces de ganar con deportividad. Un gran complejo de inferioridad se esconde tras los jugadores antideportivos. ¡No te unas a ese grupo!

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