David Antón, preparado para ganar a los mejores (Jorge Aguadero – PDR nº 152)

(Sebastián Arias)

Han pasado muchas cosas desde que David Antón (2673 FIDE) fue entrevistado en el nº 125 de Peón de Rey: el mundo ha cambiado y, con él, la joven promesa del ajedrez español se ha hecho una firme realidad. Pero el talento nacido en Murcia se marca cotas aún más altas. ¿Dónde está, pues, su límite?

¿Cómo llevaste el confinamiento en la burbuja, David? Supongo que te afectaría en tu carrera de ajedrecista.

Ha sido un gran cambio para el ajedrez presencial y, por supuesto, en algunos momentos perdí un poco el ritmo, ya que antes solía jugar un torneo al mes. Pero, por otra parte, el boom del ajedrez en línea me ayudó a mantenerme activo. Mas diría que es muy diferente: no me valió como entrenamiento para competir en tablero físico.

Has jugado con los más grandes del mundo en el torneo Tata Steel Chess 2021, en Wijk aan Zee. ¿Qué se siente?

No es algo en lo que haya pensado mucho. Jugar contra el top-10 es diferente a lo que estaba habituado, claro. Pero, en realidad, no me lo he planteado de manera muy diferente; siempre juego a ganar. A partir de cierto nivel las partidas siempre son duras, no cambia tanto, aunque juegues con el campeón mundial.

¿Notaste que los rivales te tratasen de manera diferente?

Hace tiempo que noto que me respetan como jugador, no me quieren ir a ganar por ser yo. Y, fuera del tablero, los ajedrecistas son gente maja, nunca he tenido problemas con ninguno. Normalmente, tras las partidas, charlamos un

poco. El ambiente, dentro y fuera del tablero, es muy bueno.

David es un joven divertido, como pudieron constatar los espectadores que le vieron, a finales de febrero, en el programa de televisión “La resistencia” (Movistar+), capeando las preguntas del mordaz David Broncano. Entre sus cualidades, en Antón me atrevo a destacar una mirada de acero con la que mide las distancias y refuerza las paredes de su círculo de confianza.

¿En qué momento, en el intervalo desde León 2017 hasta el presente, intuiste que podías enfrentarte a los super élite de tú a tú?

Como tengo muy mala memoria no me acuerdo de estas cosas, pero… Si hubo un torneo que marcó la diferencia, diría que fue cuando gané el Tata Steel “B”, en Praga, en 2019. Fue un buen año; también lo hice bien en el Europeo. Las sensaciones fueron muy buenas. Cuando jugaba con rivales de 2725 a 2750 no notaba que fuesen mejores que yo. Entendí que, aunque los top-10 son excelentes, en una partida les puedo ganar.

¿Cómo es tu rutina de entrenamiento?

Me levanto bastante tarde, a las 13:00 h. o incluso después.

¡Qué tarde!

Es porque estudio más cómodamente por las noches. No me pongo a entrenar directamente, juego un rato a algún videojuego. Luego, sobre las 17:00 h., me pongo a entrenar. Lo normal suele ser ver las partidas que se han jugado en los principales torneos, para coger ideas y aprender. Y luego, voy improvisando. A veces veo una línea que me interesa jugar y le dedico unas cuantas horas. Otras veces entreno menos y hago cualquier otra cosa: análisis, problemas, … sin una estructura rígida de entrenamiento. He de reconocer que, si no tengo un torneo cercano, me cuesta entrenar.

¿En qué sentido?

Por ejemplo, si veo una línea interesante, me cuesta ponerme a estudiarla sabiendo que pueden pasar meses hasta que llegue a emplearla.

Si fuese para un supertorneo, ¿cambiarías mucho tu entrenamiento?

Sobre todo, en las semanas previas a jugar. Aumenta mucho la motivación, sea cual sea la categoría del torneo. Me centro más en las aperturas, especialmente si sé quiénes serán mis rivales, y entreno duro. Luego, durante el torneo, bajo el ritmo de preparación, prefiero reservar energías. Por eso, me gusta tenerlo todo preparado previamente, para en el torneo solo revisar, memorizar y no hacer el trabajo de estar analizando cuatro horas una partida. Prefiero revisar una hora o como mucho, dos, alguna línea que no tenga bien memorizada.

¿Qué crees que va a pasar cuando se reanude el Candidatos? (la entrevista se hizo antes de la reanudación)

Puede pasar de todo. Es una situación extraña, lo que puede despistar a los jugadores. Les puede afectar mucho el no haber jugado presencialmente durante largo tiempo. Ya veremos.

Desde tu punto de vista, ¿qué opinas de la FIDE?

Tengo dudas sobre su trabajo en general. Creo que tienen buenas intenciones y que hay personas trabajando bien, especialmente en la promoción del ajedrez y en las redes sociales, aunque muchos jugadores profesionales coincidimos en que están fallando en las competiciones, pues están haciendo cosas extrañas con las que no estamos de acuerdo.

¿Por ejemplo?

El cambio de la Copa del Mundo, doblando el número de participantes, dando más plazas para las federaciones que participan en la Olimpiada. Es un torneo del que nadie se había quejado. Estábamos contentos con el sistema y lo cambiaron, en mi opinión y en la de muchos jugadores fuertes con los que he hablado, solo para ganar las próximas elecciones.

El aficionado español se emociona con tus resultados, sueña con un español jugando el Candidatos, luchando por el título mundial. ¿Qué habría de darse para llegar a ese punto?

Muchas cosas, Jorge. Creo que tengo nivel para competir contra cualquiera, pero para el Candidatos se clasifican ocho. En algún momento me podría clasificar, pero es francamente difícil. Necesitaría hacer un torneazo, en el Grand Swiss de la FIDE o en la Copa del Mundo. Para eso necesitaría suerte y seguir trabajando aspectos ajedrecísticos en los que aún tengo carencias.

El sueño de tener a uno de los nuestros en el Candidatos topa con una realidad: se precisan medios. La exigencia ha de ir acompañada de una base objetiva que les permita auparse. Me preguntaba si esos medios estaban a su alcance.

David, ¿tienes un buen ordenador?

Mi entrenador —Divis— y yo compramos un ordenador hace unos cuatro años, muy potente para el estándar del momento. Es una herramienta que me ha ayudado muchísimo, aunque con el avance tecnológico se ha quedado obsoleto. Estamos planteándonos comprar uno nuevo. Lo que nos está frenando para la compra es que, con mi preparación, ya suelo quedar bien en la apertura en las partidas y no tengo problema en los análisis. Además, ahora, existe la posibilidad de alquilar máquinas en la nube con Chessbase, lo que utilizan varios jugadores. Así que, en general, tenemos un buen ordenador.

Magnus Carlsen tiene acceso a supercomputación. ¿Te iría bien tener esa oportunidad? ¿Sería oportuno para tus aspiraciones deportivas?

¡Por supuesto! ¡Sin duda! Me ayudaría, principalmente, a economizar tiempo. Para que te hagas una idea, Jorge, aunque nuestro ordenador está bien sabemos de ordenadores de rivales que van diez veces más rápido. ¿Te imaginas la ventaja que supone cuando tienes solo una noche para preparar la partida? No tengo acceso a ningún ordenador de esas características.

Otro aspecto que me interesa conocer es el relativo a la nutrición

He hablado del tema con otros jugadores que lo han trabajado más, como Iván Salgado o Noel Studer, que está trabajando con una nutricionista. Por supuesto, alimentarse bien y tener energía en los torneos es vital, pero es un campo que nunca he trabajado de manera específica, creo que es suficiente con comer de manera razonable.

Cuanto más se sube mayor es la caída. ¿Cómo llevas eso?

Es algo en lo que he pensado desde hace tiempo. Antes de llegar a 2700, sinceramente, hubiera apostado a que no llegaría. Todos tenemos un límite. ¡Y mira que yo siempre pongo el trabajo por encima del talento! Pero, una vez llegado ahí, comprendes que, jugando con los mejores, a veces ganas y a veces pierdes. Ahora tengo la convicción de que podría llegar a 2750. ¿Más que eso? Ahí ya me entran las dudas; sería muy difícil.

¿Ha habido alguna crisis acompañada por profundas dudas?

Depende con respecto a qué. No he tenido dudas en cuanto a dedicarme al ajedrez. Lo disfruto muchísimo. Pero sí he tenido dudas con respecto a dónde iba a llegar. Hay momentos duros, en los que te vienes abajo, es así. Mi afición es también mi profesión y eso se hace sentir doblemente doloroso cuando se pierde, pero vivo mi progresión sin preocupación, llegando hasta donde pueda. Soy afortunado; soy feliz con lo que hago y puedo vivir de jugar al ajedrez.

En cuanto a la calidad de vida que te está dando el ajedrez, ¿estás satisfecho? En León 2017 me dijiste que vivías de manera un tanto ajustada.

Estoy muy contento de cómo me ha ido. Mejor de lo que esperaba, por mi nivel, pues el ajedrez es un deporte limitado económicamente. Pero he tenido unos años buenos y estoy satisfecho de haber seguido este camino, desde luego.

¿Has tenido la tentación de hacerte streamer?

Hay que decir que abrí un canal de Twitch con Divis y Pepe Cuenca, pero no seré streamer porque requiere dedicación diaria. Para ello tendría que dejar el ajedrez de competición y eso no va a pasar.

¿Se corre el riesgo de que las partidas entre los mejores pierdan el halo glamouroso que tuvieron en el pasado?

Hubo un poco de riesgo, pero en cuanto ha vuelto el ajedrez presencial, es de nuevo el que más ha disfrutado y valorado el aficionado. Durante la pandemia se jugó Tata Steel y sus números de seguimiento fueron mayores que los del Tour Online. Así, más que perjudicar, los torneos en línea han ayudado a visibilizar el ajedrez. Es verdad que los primeros hacían más ilusión que los siguientes, pues ver todos los meses algo que antes era tan específico a mí también me cansa un poco, pero cuando vuelva la completa normalidad al ritmo de antes el ajedrez presencial se habrá visto fortalecido.

¿Qué te dice el hecho de que, durante la pandemia, el ajedrez en línea haya sido una fuente de cordura y de alivio para millones de personas confinadas en sus hogares?

Me alegra mucho, claro. El ajedrez, aunque al principio pueda ser rechazado porque parezca complejo, proporciona mucho placer y una buena parte de las personas que se han acercado al juego-ciencia en la pandemia va a seguir practicándolo en el futuro, por lo que les seguirá ayudando en otras facetas.

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